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Pagar un gimnasio para empleados no equivale a promoción de la salud en el trabajo

Hay una proliferación de empresas que apoyan y pagan por servicios de gimnasio para empleados. ¿Es eso bueno o no tanto? ¿Encaja con la idea de empresa saludable? ¿Tendrá un ROI positivo para la empresa esta inversión? Pues ni sí, ni no, sino todo lo contrario.

Sugerimos 4 puntos de reflexión sobre los que razonar para tener una idea más clara sobre la conveniencia de esta medida.

 

Punto de reflexión 1 – ¿Es una decisión tomada con sentido?

Si la subvención de esta actividad es simplemente una reacción a lo loco por ser una empresa guay que quiere ser una empresa saludable y poder decir que se preocupa de los empleados, es una medida que no tiene ningún sentido.

Si es una decisión que parte del conocimiento de los problemas de los empleados de la empresa, que ha establecido una estrategia para mejorar la salud de los empleados y se ha fijado unos objetivos concretos a cumplir, ya se trata de algo que puede tener sentido.

Antes de ejecutar cualquier medida, como la de pagar un gimnasio a los empleados, hay que conocer la empresa, la salud de los empleados, sus carencias, sus necesidades. Más concretamente:

  • Estrategia y Cultura de empresa (atracción y retención de talento, fomento de actividades inter-equipos para mejorar las relaciones, incrementar el engagement y el commitment, …)
  • Estadísticas publicadas acerca de incidencias de enfermedades (por sector, edad, función, sexo, …)
  • Absentismo por IT en la propia empresa: nivel de incidencia, causas y coste
  • Problemas musculoesqueléticos de los empleados que, sin derivar en baja, sí causan dolencias (y podrían terminar en baja)
  • Nivel de sedentarismo
  • Actividades ya en marcha
  • Necesidades y deseos expresados por los empleados

Analizando toda esta información tendremos una idea de los problemas a solventar y estaremos en disposición de plantearnos un proyecto de salud en la empresa.

Lo más deseable es establecer a priori unos objetivos que ataquen los problemas descubiertos. Pero, cuidado, con mesura; no podemos enfrentarnos a todos ellos a la vez. Prioricemos según su importancia, las posibilidades de la empresa (económicas y humanas), la experiencia en llevar a cabo estos programas y el input de los empleados.

Definidos los objetivos, ya podemos lanzarnos a promover actividades concretas, como la que ha originado este artículo de facilitar el acceso de gimnasios para empleados.

 

Punto de reflexión 2 – Las fases del desencanto

En la vida real, las altas masivas en gimnasios se producen en Septiembre y en Enero, con espíritu de contrición por los excesos a la hora de comer y beber y las escaseces a la hora de hacer ejercicio durante el verano y las Navidades.

¿Qué pasa estadísticamente a partir del alta en el gimnasio a un porcentaje considerable de personas? Comienza una primera etapa de alborozo y compromiso reforzado de visitar el gimnasio 2 ó 3 veces por semana llueva, nieve o granice.

Poco a poco, en un porcentaje muy considerable de los inscritos, tal compromiso se va relajando: “por un día que no vaya, no pasa nada”, “hoy estoy cansadísimo, iré mañana o pasado mañana”, “he quedado para salir”, “qué pereza ir ahora al gimnasio”, …

Esta tendencia va en aumento; de pronto, revisando el calendario, nos damos cuenta de que hemos aparecido por el gimnasio una sola vez en 2 semanas; en otra cavilación posterior, descubrimos con sorpresa que llevamos 3 semanas sin ir al gimnasio y no lo echamos de menos.

Las fases del desencanto - DareMeUp -Inspiring Health

Y, por fin, la conclusión: “si no voy, para qué estoy apuntado y gastándome un dinero que no aprovecho”. La consecuencia es que, 3 ó 4 meses después del alta entusiasta, nos damos de baja aduciendo unas justificaciones que rayan en la novela fantástica.

Y eso, considerando que las cuotas del gimnasio las hemos pagado nosotros; si las paga la empresa, la única diferencia va a ser que vamos a seguir inscritos durante mucho más tiempo por desidia a la hora de hacer efectiva la baja.

Lo que tenía que haberse convertido en un hábito (saludable), no ha pasado de ser una mera intención de que lo fuera: lo podemos calificar de fracaso. El propósito de enmienda ha desaparecido progresivamente hasta quedar anulado por las excusas; el sedentarismo ataca de nuevo y con más brío.

Si el ejercicio no se convierte en algo regular, en una costumbre, no vale para nada. Persistirá el sedentarismo o las malas prácticas como hacer ejercicio muy intenso y sin conocimiento el día concreto que nos aflore la vena olímpica o el sentimiento de culpa.

 

Punto de reflexión 3 – A mi aire o bajo la tutela de un entrenador personal

Para los que laudablemente tengan instaurado el hábito de ir al gimnasio, me aventuro a que contesten a las siguientes preguntas:

  • ¿Entiendes los beneficios de realizar cada ejercicio que practicas? ¿Por qué ese ejercicio y no otro disponible en las instalaciones?
  • ¿Tales ejercicios te llevan a conseguir tus objetivos?
  • ¿La técnica que utilizas es correcta?¿Existe el riesgo de lesiones por no ser la apropiada?
  • El tiempo que inviertes en el gimnasio, ¿lo utilizas de forma eficiente o hay ejercicios que no te aportan nada?

Hace unos años una marca de neumáticos hizo famoso el lema publicitario “la potencia sin control, no vale de nada” (este es el anuncio que protagonizó Carl Lewis). Parafraseando el eslogan, podemos asegurar que, si no tenemos claro qué ejercicios debemos practicar, porqué y cómo, es bastante probable que no nos lleven a conseguir nuestro objetivo y que, además, corramos el riesgo de sufrir una lesión.

Bajo la tutela de un entrenador personal - DareMeUp - Inspiring Health

Es conveniente, muy conveniente, que un entrenador personal nos ayude, nos asesore, nos enseñe, nos corrija, nos anime y nos adapte el ejercicio a nuestras necesidades y estado físico. Nos fomentará el mantener la motivación y conseguir instaurar el hábito; y con el menor riesgo y la máxima eficacia.

 

Punto de reflexión 4 – Ejercicio individual o en grupo

Si uno de los objetivos de la empresa es impulsar la interacción entre grupos diversos, fomentar una práctica deportiva individual no irá en la dirección adecuada.

Lo mismo pasa para personas que prefieren el deporte en grupo como forma de socialización, por considerarlo más entretenido o más motivador.

En estos casos, en lugar de promover la asistencia a gimnasios, será mucho más provechoso organizar actividades que promuevan esa interacción. El abanico es muy amplio: participación en una carrera popular, torneo de pádel, excursión senderista, …

Ejercicio en grupo - DareMeUp - Inspiring Health

Estas acciones, además del beneficio del ejercicio, conllevan el entretenimiento y el desarrollo de la convivencia fuera del entorno profesional.

 

Conclusión

Facilitar a los empleados el acceso a un gimnasio puede ser útil para fomentar en ellos hábitos saludables y que nos acerquen al concepto de empresa saludable ¡o no!.

Proponemos 4 puntos de reflexión que facilitarán el llegar a una conclusión sobre la conveniencia de esta medida o de si es mejor poner en marcha otras actividades:

  1. Ni es bueno o malo a priori; únicamente, debe de ser una decisión que tenga sentido.
  2. La experiencia (basada en estadísticas, no subjetiva) nos dice que hay altas masivas en gimnasios en Enero y Septiembre y bajas numerosas 3 ó 4 meses después. Si el ejercicio no se convierte en un hábito, es un fracaso.
  3. La supervisión y el consejo de un entrenador personal mantendrá la motivación y el interés por el ejercicio (además de minimizar el riesgo de lesiones). La probabilidad de llegar al hábito aumentará considerablemente.
  4. Si los objetivos de la empresa o las preferencias de los empleados pasan por actividades en grupo, hay mejores propuestas sobre las que trabajar.

Aunque facilitar simplemente el gimnasio a empleados sea sencillo y cómodo, no siempre es la mejor decisión: puede dar resultados pobres y no tener la efectividad que se espera para establecer hábitos saludables. Incluso, siendo una buena solución, hay que complementarla con el soporte de un entrenador personal; además, hay que guiar a los empleados para mantener la motivación y conseguir sus propios objetivos.

En este link encontrarás las mejores prácticas para hacer de tu empresa una empresa saludable.

 

Artículo publicado también en Medium.

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