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Una aproximación proactiva a los Trastornos Musculoesqueléticos (TME)

Empezaremos definiendo qué se consideran trastornos musculoesqueléticos (TME):

Los trastornos musculoesqueléticos son problemas de salud del aparato locomotor; incluye músculos, tendones, esqueleto óseo, cartílagos, ligamentos y nervios. Abarca todo tipo de dolencias, desde las leves y pasajeras a las irreversibles y discapacitantes.

La aproximación tradicional a los TME ha sido tratar las afecciones o lesiones de forma reactiva, una vez que ocurren.

Imagina un precipicio. De vez en cuando, alguien se acerca demasiado y cae. Esta aproximación reactiva es como si enviásemos ambulancias a recoger a los heridos por las caídas. ¿No sería más apropiado poner una valla para evitar las caídas y poner carteles advirtiendo del peligro? Disminuiríamos drásticamente el número de caídas y los costes derivados (tanto personales como económicos).

Pues esa idea es la misma que proponemos para evitar en lo posible los TME. El ejemplo es ilustrativo para entender qué falla en el planteamiento reactivo y por qué hay que recurrir a políticas proactivas para disminuir lo más posible el número y la gravedad de los trastornos en la empresa.

Trabajar en base a la proactividad supone recorrer un camino de mejoras progresivas; no consiste en un proyecto que se ejecuta y ya está, sino en un proceso que suponga implementar soluciones, medir, aprender y mejorar progresivamente.

Las diferencias entre las 2 aproximaciones es clara:

  • Reactiva:
    • Espera a que ocurra una lesión para actuar
    • No está ligada a iniciativas estratégicas y a objetivos de la organización
    • Dispone de poco presupuesto y de soporte de la Dirección
    • Obtiene resultados marginales
  • Proactiva:
    • Se implementa antes de que ocurra una lesión
    • Es vista como un proceso de mejora continua (no un proyecto aislado y acotado en el tiempo)
    • Está ligada a iniciativas estratégicas y a objetivos de la empresa
    • Se le aportan los fondos y el liderazgo necesarios para que sea exitoso
    • Desarrolla el talento y el entrenamiento en los trabajadores
    • Obtiene resultados transformacionales

Esta aproximación proactiva tiene que estar ligada a un cuidado en la salud de los trabajadores también proactiva. La nutrición, la hidratación y la forma física de cada empleado son aspectos que forman parte de una visión más completa.

Salvo accidentes que se producen en un momento, la mayor parte de los trastornos musculoesqueléticos se generan de forma progresiva: la persona comienza a notar molestias que van aumentando con el paso del tiempo; esta molestia va produciendo fatiga y dolores de forma regular; según pasa el tiempo, se produce pérdida de funcionalidad y se llega a la lesión; en ese momento, es necesaria la intervención médica con las prescripciones acordes a tal lesión (baja, medicamentos, corrección quirúrgica, …); sigue con la recuperación para lograr una recuperación total (cosa que no siempre es posible) y vuelta al trabajo.

Generación progresiva de un TME (Trastorno Musculoesquelético)
Fuente: ergo-plus.com

Qué problemas arrastra este proceso degenerativo:

  • Una menor productividad. Conforme vaya avanzando el problema, el ritmo de trabajo y la concentración disminuyen
  • Disminución de la calidad en el trabajo realizado (más defectos, más errores)
  • Costes derivados del tratamiento. Cuando más tardíamente reaccionemos y más agudo sea el problema, más recursos requerirá (baja médica, tratamientos médicos, fisioterapia, …)
  • Disminución del engagement. El trabajador no se siente protegido por la empresa, no ve que la empresa se ocupe del problema.
  • Problemas psicológicos (estrés, presión, posibles apercibimientos al trabajador por disminución de la productividad y la calidad, mal sueño, …)

 

Costes y repercusiones en aspectos financieros de la empresa por los TME

Vamos a realizar unos cálculo sencillos para ver qué aumento de costes nos puede traer el tratamiento reactivo de los TMEs y consecuencias sobre la cuenta de resultados de la empresa.

Costes de los TME y efectos en resultados de la empresa - DareMeUpEn este ejemplo, una empresa factura 1.000.000€ anuales, con un margen neto del 12%. La plantilla la componen 10 empleados.

Consideramos que los TME suponen a la empresa unos costes anuales de 7.500€, incluyendo costes directos e indirectos; estos últimos son menos visibles, pero de mayor cuantía total que los directos. Consideramos como costes indirectos: contratación y entrenamiento de empleados por reemplazo de empleados, pérdida de productividad, corrección de productos/servicios por disminución de calidad, reparación de equipos y materias consumidas, disminución del estado de ánimo de los empleados y absentismo (estos dos últimos son de difícil cuantificación, pero pueden ser sustanciales).

Para compensar los costes derivados de TME (7.500€) y con un margen del 12%, la empresa necesita vender 62.500€ más al año para mantener los beneficios. Supone unas ventas adicionales de un 6,25%, que puede pegarle un buen bocado al crecimiento previsto. Es solo un ejemplo para tener unos números en la cabeza; si los márgenes son menores, como suele suceder en bastantes sectores, o los costes asociados a TME son mayores, el problema se agrava.

Antes de ver cómo afrontar un proceso de mejora de los TME, vamos a exponer y dar estructura a las causas que los provocan.

 

Causas de los trastornos musculoesqueléticos

Para poder entender mejor la situación en la que los TME afectan a una empresa y poner en marcha iniciativas para afrontarlos, es necesario clasificarlos. Establecemos 2 tipos:

  • Factores de riesgo ergonómicos. Vinculados al entorno de trabajo.
  • Factores de riesgo individuales. Están relacionados con la persona en sí misma.

Los factores de riesgo ergonómicos más importantes son:

  • La fuerza excesiva
  • Tareas repetitivas
  • Posturas incómodas o forzadas
  • Estrés por contacto
  • Vibraciones
  • Bajas temperaturas

Los principales factores de riesgo son: la fuerza excesiva, las tareas con alta repetición y las posturas forzadas.

Entre los factores de riesgo individuales nos encontramos con:

  • Malas prácticas de trabajo (por ejemplo, cómo levantar pesos, mecánica de movimientos)
  • Autocuidado deficiente (no calentar adecuadamente, no realizar descansos periódicos, no recuperación después del trabajo)
  • Malos hábitos de salud (fumar, obesidad, bebidas o drogas)
  • Nutrición deficiente, deshidratación y forma física deficiente

Factores de riesgo de los TME - DareMeUp

El camino hacia la proactividad

La palabra a hacer más hincapié es “camino”. Habrá que ir realizando iniciativas que conduzcan al cumplimiento de los objetivos propuestos, que sean coordinadas y coherentes. Para ello, lo indicado es seguir una metodología que nos permita:

  • Conocer la situación de partida
  • Establecer objetivos alcanzables
  • Puesta en marcha de iniciativas
  • Medir resultados
  • Estudiar resultados, corregir errores y volver a iterar para continuar mejorando

Los pasos a seguir serán:

  1. Conocer la situación de partida: incluyendo una auditoría de ergonomía, análisis de los casos de TME y encuestas a empleados.
  2. Analizar los datos recogidos en el punto 1, compararlos con datos de otras empresas y con las mejores prácticas
  3. Elaborar una lista de las oportunidades de mejora, clasificándolas por importancia, por coste de implementación y ahorros a obtener. Establecer objetivos a alcanzar en el proceso, engarzados con los objetivos generales de la empresa.
  4. Elegir la lista de oportunidades prioritarias en las que nos vamos a enfocar. Pueden incluir iniciativas que tengan gran importancia (por tener un elevado número de incidencias, por ejemplo) y que conlleve la inversión alta de recursos , junto con otras que sean muy sencillas, de bajo coste y que aporten mejoras sustanciales.
  5. Implementar cada una de las oportunidades elegidas; será necesario contar con un ejecutivo que coja la responsabilidad del proyecto, nombrar un responsable que llevará las riendas del desarrollo, contar con los empleados afectados, con los responsables de los procesos a cambiar, sistemas de información y con ayuda externa experta (si es necesaria).
  6. Medir los KPIs que nos permitan hacer seguimiento de los avances y poder corregir a tiempo desviaciones que nos lleven al fracaso. Puede ser conveniente establecer microobjetivos que nos vayan acercando al objetivo final de cada oportunidad.
  7. Evaluar los resultados conseguidos, mejorar los puntos que lo requieran, revisar el proceso que hemos seguido para adaptarlo lo más posible a la empresa y realizar un estudio de costes/beneficios.
  8. Importante: aquí no ha terminado el proceso de mejora. Toca volver al punto 1 y continuar las mejoras. Después de varias iteraciones, si hemos trabajado bien, nos sorprenderán los resultados.

Ya hemos mencionado que, para el éxito del proceso, es imprescindible el soporte firme de la Dirección y el disponer de recursos suficientes (humanos y económicos).

 

Conclusión

El tratamiento reactivo de los trastornos musculoesqueléticos solo nos llevará a la melancolía y a la tristeza. Nunca mejoraremos la situación; será ella la que nos controle.

Pasar a enfrentarse a los TME de forma proactiva nos dará la oportunidad de enfrentarnos a las causas reales y a corregirlas. Los beneficios que nos aportará esta aproximación vienen de una productividad óptima (sin tener en cuenta las ineficiencias por otras causas), la mejora en la calidad de los productos/servicios, la disminución de costes asociados y la mejora en el engagement y satisfacción de los empleados.

Los factores de riesgo los debemos clasificar para entenderlos y afrontarlos. Los hemos dividido en ergonómicos e individuales.

La proactividad para encarar los TME es un camino que hay que recorrer de forma sistemática para lograr resultados. No es cosa de un proyecto acotado en el tiempo o de iniciativas sin ton ni son.

Como colofón, añadir que podemos convertir un problema en una oportunidad: mejorar el compromiso de los empleados, ponernos en mejor posición que la competencia y tener una mejor imagen de la empresa interna y externa. Es decir, la empresa estará en mejor posición para enfrentarse a su futuro.

 

Artículo publicado también en Medium.

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