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Las Mejores Prácticas

Cómo hacer de tu empresa una empresa saludable

Las Mejores Prácticas de una empresa saludable - DareMeUp - Inspiring Health

Las Mejores Prácticas

Contar con los empleados

En un proyecto en el que se persigue mejorar el engagement de los empleados y que estén lo más a gusto posible dentro de la empresa, su participación en el establecimiento de objetivos y en la definición de actividades hará que sea considerado algo «de todos»; la probabilidad de éxito será mucho mayor.

Por supuesto, la dirección de la empresa promoverá y apoyará esta iniciativa proactiva y positivamente.

CÓMO INVOLUCRAR A LOS EMPLEADOS

Sin duda, deben de estar en el proyecto desde el principio.

Forma un pequeño grupo de personas con ganas de que se realice, que ponga pasión en él y que lo lidere de cara al resto de empleados.

Deja que sean creativos, que propongan sus ideas y que las defiendan. Si lo apoyan, será más sencilla su aprobación interna y la aceptación por parte de la plantilla.

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Las Mejores Prácticas de una empresa saludable - Contar con los empleados - DareMeUp

Las Mejores Prácticas

Comunicación

Lo que no se conoce, no existe.

COMUNICACIÓN INTERNA

Podemos proponer el mejor proyecto de salud para empleados; si no se da a conocer, muy probablemente, quede diluido y pasará desapercibido, sin pena ni gloria. No lograremos ni el alcance ni la participación esperadas. Alto riesgo de malgastar los recursos asignados, tanto de personas como económicos.

Habla de las actividades propuestas, da feedback positivo sobre la percepción de los empleados que participan en ellas, añade consejos sobre vida saludable, … Es mejor ser un poco pesado (sin pasarse) a quedarse cortos y no lograr que se fije en la mente de cada persona dentro de la empresa.

Utiliza medios y formatos diversos. Además de escribir artículos o informaciones técnicos o informativos, haz que hablen las personas: directivos, empleados y gestores del proyecto; ayudará enormemente a ganar en influencia social y en percepción positiva.

COMUNICACIÓN EXTERNA

Si los objetivos del proyecto incluyen la mejora de la percepción que el exterior tiene de la empresa o de atraer el mejor talento, debemos comunicar de forma activa, regular y positiva la preocupación por la mejora de la salud y las actividades que llevamos a cabo.

Debe de ser parte imprescindible de la información que se vuelca fuera de la empresa por parte de RRHH, marketing, relaciones públicas y RSC.

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Las Mejores Prácticas de una empresa saludable - Comunicación interna y externa - DareMeUp

Las Mejores Prácticas

Mide, mide, mide

Medir es imperativo; la opción de no medir nos dejará a ciegas sobre qué mejorar, qué nuevas cosas proponer o qué interés tiene el proyecto para los empleados. Pero ¡cuidado!, no hay que medir todo ni con demasiada frecuencia: puede paralizarnos. Hay que elegir con cuidado qué parámetros medir y cuándo hacerlo; esto nos llevará a tener un control efectivo del proyecto.

INDICADORES CLAVE PARA MEDIR OBJETIVOS

Para cada objetivo, hay que definir indicadores clave que nos permitan tener una idea de cómo vamos avanzando hacia su cumplimiento: cuántas personas participan en las actividades, si la participación es regular, cómo disminuye el sedentarismo, mejoras en las molestias musculoesqueléticas, …

Hay que tener especial cuidado en utilizar datos agregados y anónimos; nunca personales, a no ser que se tenga aceptación explícita de cada empleado.

LOS EMPLEADOS, FUENTE DE INORMACIÓN IMPRESCINDIBLE

Tenemos que conocer el feedback de las actividades desde el punto de vista del empleado: por qué se apuntan o por qué no, qué mejorarían, que nuevas actividades proponen, cómo son los profesionales que dirigen las actividades, cómo es la comunicación hacia y desde la plantilla.

Una encuesta, charlas informales o un formulario después de una actividad pueden ser buenas técnicas para conocer la opinión de los empleados.

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Las Mejores Prácticas de una empresa saludable - Mide, mide, mide - DareMeUp

Las Mejores Prácticas

Lánzales un reto

Basándonos en los objetivos propuestos en el proyecto de mejora de la salud en la empresa, establecer un reto es casi imprescindible para llegar a su cumplimiento.

Un reto supone un compromiso tanto por parte del empleado participante como de la empresa. Tiene que aportar beneficios tanto para el uno y para el otro, aunque serán distintos para cada parte.

En el caso del empleado, supondrá una mejora en sus condiciones de vida: mejor forma física, adelgazamiento, menores dolores musculoesqueléticos, etc.

Para la empresa, los beneficios vendrán motivados en los objetivos marcados en el programa de salud.

LAS VENTAJAS DEL RETO

Ver el progreso tanto individual como en grupo para conseguir los objetivos marcados. Nos daremos cuenta de si retrocedemos o no avanzamos lo suficiente.

Un reto, como hemos comentado ya, supone un compromiso. Ahí encontraremos la motivación para continuar, para afrontar momentos de bajón, para mantener la autoexigencia.

No tiene por qué ser monótono el camino a recorrer. Habrá que fomentar cambios para evitar el aburrimiento o el desinterés.

Se puede incluir un premio a nivel personal o de grupo por la consecución del reto. No tiene porqué ser algo de valor monetario; es suficiente algo simbólico (reconocimiento en comunicaciones internas, diploma, …). Y, mucho mejor, podemos unir el proyecto de mejora de salud a una causa solidaria; por ejemplo, una aportación a una ONG.

BENEFICIOS POR LA SUPERACIÓN DEL RETO

A nivel personal, superar el reto dará una satisfacción personal que aumentará su felicidad, su confianza en sí misma, su engagement con la empresa.

Y, sin duda, lograremos un refuerzo a nivel social: El espíritu de que el grupo ha logrado el reto, la percepción global de mejora del bienestar, de que la empresa es la que lo ha propiciado, la pertenencia a un grupo de éxito, …

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Las Mejores Prácticas de una empresa saludable - Implícalos en un reto - DareMeUp

Las Mejores Prácticas

Conocer la situación de partida

Saber el nivel de sedentarismo, qué tipo de deporte practican los empleados y dónde, la incidencia de las molestias musculoesqueléticas, los hábitos alimenticios y sus inquietudes respecto a la salud, nos servirá para planificar un proyecto de mejora y unos objetivos acorde con las necesidades reales de la plantilla.

CADA EMPRESA ES DISTINTA

La composición de edad de la plantilla afectará al modo en que se percibe la salud, a cómo y cuánto ejercicio practican sus empleados, a las molestias que puedan sentir y al ejercicio más indicado.

El tipo de actividad de la empresa, el diseño de los puestos y la función de cada empleado también marcarán los problemas musculoesqueléticos y las actividades deportivas recomendadas.

Otro factor a tener en cuenta a la hora de elaborar un proyecto de mejora de salud para los empleados es su día a día: ¿son muchos los que pasan la mayor parte del tiempo fuera de la oficina?, ¿hay turnos?, ¿los horarios son regulares?, ¿hay puestos en los que se pasa la jornada laboral sentado y sin moverse?, ¿hay personas que realizan esfuerzos físicos considerables o repetitivos?, …

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Las Mejores Prácticas

Proceso de mejora continua

Como en cualquier proyecto que iniciamos, debemos establecer unos objetivos cautelosos y que podamos alcanzar. No podemos reducir el número de bajas por lesiones musculoesqueléticas en 2 meses, ni sería lógico reducir el sedentarismo un 75% en 6 meses o establecer nuevos hábitos nutricionales en semanas.

Estamos ante una carrera de fondo. Realizar acciones aisladas no lleva a ningún resultado; conseguir que el cambio de hábitos sea permanente y los objetivos alcanzados perduren, hay que mirar a largo plazo.

PLAN -> EJECUCIÓN -> MEDICIÓN-> ANÁLISIS

Como en cualquier otra iniciativa que comencemos, tendremos que recorrer una curva de aprendizaje. Por ello y, además, para ser más eficientes con el presupuesto de que dispongamos, la recomendación es empezar poniendo en marcha algo manejable, con un objetivo muy específico. Ejecutar muy pocas actividades, incluso una solamente, con un número de personas reducido.

Vamos a escuchar el feedback de los participantes y de los profesionales encargados de cada actividad; midamos cómo vamos avanzando hacia el objetivo fijado.

Esta información nos permitirá subsanar defectos, mejorar aspectos que no hemos tenido en cuenta suficientemente y corregir el tiro para tener la certeza de cumplir el objetivo. Puede darse el caso de que requiramos cambios muy importantes (cancelar actividades, cambiar horarios, enfoque distinto, …); incluso, puede que tengamos que adaptar el objetivo.

Cuando haya un nivel alto de satisfacción respecto a la percepción por parte de los empleados y acompañen los resultados, podemos avanzar en el proyecto: replantearemos nuevos objetivos y añadiremos actividades si así lo consideramos.

En cada iteración (plan -> puesta en marcha -> medición -> análisis), iremos añadiendo complejidad al proyecto y pondremos objetivos cada vez más ambiciosos. El cambio será muy significativo después de varios ciclos.

AYUDA DE PROFESIONALES

Ni RRHH ni PRL suelen tener en sus departamentos el know-how para modelar un proyecto de salud alcanzable, creíble y con riesgos controlados.

Por ello, contar con ayuda externa que aporte sus conocimientos y su experiencia en otros proyectos nos permitirá:

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Las Mejores Prácticas de una empresa saludable - Proceso de mejora continua - DareMeUp

Las Mejores Prácticas

Más allá del ROI: VOI

(ROI: Return of Investment – VOI: Value of Investment)

En la aprobación de cualquier programa dentro de una empresa, se tienen en cuenta tanto los recursos necesarios para llevarlo a cabo como los beneficios que se pretenden conseguir.

Algunos de estos beneficios son fácilmente trasladables a Euros; por ejemplo, la disminución del absentismo o de los accidentes laborales.

Otros, aunque medibles, son difíciles de convertir en términos financieros; por ello, el ROI no va a ser una medida completa y holística de los beneficios de un programa de mejora de salud; un ejemplo es el nivel de satisfacción de los empleados. El VOI va más allá del mero retorno económico; nos permitirá visualizar el verdadero valor obtenido.

Una dificultad añadida es establecer el periodo de tiempo en el que medimos determinadas mejoras por ser a largo plazo e, incluso, indeterminadas en el tiempo.

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Las Mejores Prácticas

Los Principios de la Influencia

Hacer crecer la salud en los empleados es un proceso que vendrá a través de un cambio en sus actitudes y comportamientos.

Para que este cambio sea permanente y para reforzar el proyecto, utilizaremos de forma positiva algunos de los principios de la influencia.

A través de tácticas basadas en dichos principios, lograremos que: los empleados se suban al proyecto, participen activamente, persistan y se sumen nuevos empleados.

COMPROMISO Y COHERENCIA

Hay que obtener un compromiso de cada participante en el proyecto, algo de poca importancia; este pequeño acto llevará a actuar en consecuencia, tomándose en serio y realizando de forma regular las actividades.

En otro punto, se ha detallado la implicación de los empleados en un reto. Una vez comprometidos en el reto, por coherencia y para evitar la disonancia cognitiva, estarán motivados para luchar por tal reto.

Hay otras formas de lograr el pequeño compromiso, aparte del comentado anteriormente; por ejemplo, apuntarse a una actividad y rellenar un formulario.

ESCASEZ

Se aprecian y se desean más las cosas que no abundan, que no son fáciles de conseguir.

Por eso, se ofrecerá un número limitado, pero atractivo, de actividades; o un número de plazas limitadas que se darán por orden de llegada; o una fecha límite para inscribirse.

De esta manera, se conseguirá que los empleados se apunten con más entusiasmo al comienzo del proyecto.

Para dar la sensación de escasez, será clave una comunicación atractiva y utilizar otros principios en conjunción con el de escasez (aprobación social, simpatía).

VALIDACIÓN SOCIAL

Si los primeros participantes en el proyecto están contentos con las actividades, el efecto llamada será inmediato: se incorporarán nuevos empleados y el éxito de participación estará asegurado; además, reforzará la actitud de los primeros.

Señalamos que hay que escuchar a estos primeros participantes para mejorar aspectos que lo requieran, para mantener su compromiso y ser referentes.

Otra forma de utilizar el principio de validación social es a través de la comunicación: pon como referentes a personas de la empresa que cuiden su salud y a empresas o colectivos que realicen proyectos de mejora de hábitos de vida.

AUTORIDAD

No se trata de que los jefes de la empresa “obliguen” a participar en el proyecto.

Lo efectivo es, a través de la comunicación, diseminar artículos, consejos o casos concretos. Los avalarán autoridades en materias específicas (entrenadores personales, nutricionistas, fisioterapeutas, médicos, instituciones u otros especialistas). Podemos utilizar un amplio catálogo de medios: artículos de blogs o de prensa, libros, vídeos, infografías, …

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